TIEMPO DETENIDO

Cuando en las tardes de invierno, los gitanos encienden los viejos braseros de carbón mientras se pierde el sol tras las colinas del Albaicín, tal vez no sepan que han detenido el tiempo. Tampoco saben que vuelven a representar escenas que algún fotógrafo de principio de siglo consideró únicas e irrepetibles y que las lanzó al mundo para contar que en Granada existía un barrio y unas gentes que se resistían a cambiar de forma de vida.
De siempre el barrio fue un manantial fecundo para el costumbrismo trasnochado de los que no entienden que la realidad del barrio cuesta hacerla día a día para que el Sacromonte siga resistiendo.