LAS CUEVAS

El paisaje que genera el hábitat natural del Sacromonte, la cueva, aleja el barrio de la experiencia cotidiana de una ciudad normal. No es sólo la originalidad de las viviendas, es además la forma de ocupar el espacio que se distribuye en la empinada ladera. Las cuevas, es evidente, no se pueden construir siguiendo un plan previo sino aprovechando las grutas naturales del terreno que tienen una distribución caprichosa. Aun así, los habitantes han sabido acomodarse a la montaña para ir creando un recorrido agradable entre calles, pequeñas plazas y terrazas que dominan hermosas perspectivas.