PLAZA DE LA TRINIDAD Y PLAZA DE LOS LOBOS

Muy cerca una de otra, la plaza de la Trinidad y la de los Lobos, son dos rincones especiales. La de los Lobos tiene que buscar su origen en la leyenda capitolina trasladada ingenuamente a la ciudad: la historia de un niño abandonado y protegido por los lobos le da nombre a un espacio que, aún hoy, centraliza el barrio que creó la duquesa mientras se construía el convento de San Jerónimo. La de la Trinidad tiene un origen menos legendario: la desamortización de los bienes de la iglesia y de un convento, el de los trinitarios permitió crear esta especie de square inglés que el uso ha convertido en un auténtico placer.