|
PLAZA NUEVA |
|
|
Adquiere su actual trazado tras sucesivas intervenciones que fueron completando el embovedado del río
Darro. La propia ciudad, especialmente tras la construcción por los Reyes Católicos de la Real Chancillería, exigía ir ganando terreno al río, hasta finalmente hacerlo desaparecer bajo los pies. La plaza adquirió paulatinamente un ritmo vital enorme y se convierte en uno de los centros de la ciudad. Las crónicas hablan de que, en días festivos, se corrían toros, se jugaban cañas y se celebraban torneos. Joseph
Pennell, ilustrador de la legendaria obra de Washington Irving Cuentos de la
Alhambra, dedicó siglos después muchos dibujos a este lugar y a su emblemático edificio, sin duda uno de los más notables palacios de Granada. Como prolongación de la plaza Nueva está la de Santa Ana, dibujando un espacio casi unitario. Este añadido surgió debido a un replanteamiento urbanístico obligado tras una crecida del río Darro que arrasó numerosas casas de la zona. Donde hoy hallamos el pilar del Toro, obra última de Siloé, estaba el puente de los Barberos que hubo de ser demolido. También sufrió este destino la que fuera iglesia parroquial de San Gil; un fragmento de su portada y una Virgen con Niño pueden ser contempladas en el museo Arqueológico. La iglesia de Santa Ana es sin duda una de las más armoniosas de Granada, con un interior plagado de obras de arte (José de Mora, Diego de Aranda, José Risueño...). La torre de la Vela contempla, como hiciera siglos atrás, encaramada en la altura del cerro de la Alhambra, una intensa actividad humana, al estar la plaza Nueva lindera del centro económico y de negocios de la ciudad. Durante la noche cobran protagonismo numerosos bares y tabernas que conforman una vida nocturna de tinte bohemio y cosmopolita. |
|