|
INTERIOR DE LA CATEDRAL |
|
| Comenzar a construir en gótico para acabar en barroco no sólo genera enormes problemas formales sino también técnicos. La traza de la planta, que se atiene a la grandeza habitual de las catedrales góticas, fue realizada por Enrique Egas, maestro mayor de procedencia flamenca, y esconde viejos secretos vinculados a los gremios de canteros europeos, a las logias cercanas de las desviaciones cátaras o albigenses, e incluso, templarias y que se desperdigaron por todo el mundo cuando la herejía fue perseguida y la orden desmantelada. Lo cierto es que la planta generó enormes dificultades para su posterior desarrollo cuando otros arquitectos, sobre todo Siloé, intentaron terminar a la romana lo que se había iniciado a lo gótico. La planta reúne, en un solo conjunto, una basilical de cinco naves con otra centralizada en la que se inserta el altar mayor y que se rodea con una enorme girola. Esta duplicidad es lo que hizo pensar a Rosenthal que el modelo que se había utilizado era el Santo Sepulcro de Jerusalén. |
|