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PALACIOS NAZARÍES |
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| La sala del Mexuar da acceso en la actualidad a los palacios nazaríes. Lo primero que encontramos es un patio en el que un dosel de armadura de madera da cobertura a dos puertas que confunden la entrada al patio de los Arrayanes y que, como todas las de la
Alhambra, se encuentra en un lateral de los muros, contribuyendo a romper los ejes de simetría y creando un cierto sentido de laberinto que se reproduce en todo el recinto. El patio, lleno de luz frente a la penumbra de los pasillos anteriores, utiliza la lámina de agua de su alberca como un espejo en el que se reflejan el resto de los edificios, y es ya parte privada del palacio a la que sólo algunos tienen acceso para visitar al monarca. Un pabellón, en la zona norte que da hacia la ciudad, forma la sala del Trono, uno de los espacios mejor conservados de la Alhambra en el que incluso existen restos del antiguo suelo y, sobre todo, un magnífico artesonado que reproduce círculos de estrellas, pues no debemos olvidar la vieja vinculación de los monarcas orientales con la astrología. También en torno al patio se encuentran las habitaciones que fueron del serrallo y bajo los muros del palacio de Carlos V, frente a la sala del trono, la cripta que en algún momento se pensó como panteón de los Reyes Católicos. |
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