PATIO DE LOS LEONES

Las puertas de la Alhambra son siempre laterales, huyendo de la claridad simétrica para crear un orden que busca el laberinto. La del patio de los Leones, que no es la actual, nos enfrenta a un bosquecillo de columnas que confunde aún más la perspectiva en uno de los espacios más complejos de la Alhambra. Claustro monacal en su perímetro y de proporciones renacentistas, el patio es el heredero islámico del mundo clásico, quizás más clásico que el propio palacio de Carlos V. La famosa fuente que descansa sobre los doce leones y que recoge el agua de los cuatro canalillos orientados hacia los cuatro puntos cardinales, la explica el poeta y visir Ibn Zamrak al hablar de Salomón (Suleimán para los musulmanes) y de su accidentada visita a la reina de Saba, pues ella se sentaba sobre un trono sostenido por doce leones sobre un mar de bronce del que salían cuatro ríos en las cuatro direcciones.
A los lados del patio y enfrentadas, se abren dos salas que son casi gemelas: la de los Abencerrajes y la de las Dos Hermanas.